Cronos
amenaza con su péndulo eterno.
Bambolea sobre mi occipital
el peso de su poder.
Una fértil grieta
se ensancha a cada paso
a cada movimiento sincrónico.
Aquí,
pequeño hombre,
me eternizo
abrazado al reloj de arena de tu cuerpo,
presente en tus pensamientos,
febril entre tus piernas morenas.
Cronos
amenaza.
Y le gano la cruzada
aunque sea
solo
esta noche.
A.T.
|